|

En el estilo Wing Tzun, Yip Man fue un gran maestro en el mundo del Kung Fu de su tiempo. Teniendo un temperamento inusual y respeto propio, el gran maestro Yip Man prestó poca atención a las vanidades mundanas de la vida, como la fama y la fortuna; él no tuvo esa actitud que sí tuvo otra gente del Kung Fu. El tenía el don de ser complaciente. Su sinceridad, calidez y hospitalidad eran evidentes en varios modos. Un verdadero caballero y estudiante, él representaba la serenidad y el refinamiento. Sus conversaciones con el acento del dialecto de Fatsan revelaban su cuidadoso y a la vez amigable carácter.
Un desafío para una pelea. Un día un compañero de Yip Man llamado Lai, le dijo: "Hay un practicante de Kung Fu en nuestra compañía, un amigo de mi padre que tiene alrededor de 50 años. ¿Te atreverías a pelear unos pocos movimientos con él?”. Yip Man, siendo un arrogante pandillero que nunca había experimentado el fracaso, no le temía a nadie en aquella época, y así prometió conocer a ese hombre de mediana edad. En el día pactado, Yip Man, traído por su compañero, llegó para conocer al hombre en una compañía de seda en Hong Kong. Después de saludarlo, Yip Man le contó sus intenciones. El hombre, presentado a Yip Man como el señor Leung, respondió con una sonrisa: "¿Así que tú eres el discípulo del venerado Maestro Chan Wah Shun de Fatsan?. Tú eres joven, ¿qué has aprendido de tu Sifu?, ¿has aprendido Cham Kiu? Yip Man estaba tan ansioso por pelear que no le prestó demasiada atención y sólo contestó con algunas palabras irrelevantes. Al mismo tiempo, mientras se quitaba su chaqueta, se preparaba para una pelea.
La primer derrota
En ese momento, el hombre, sonriendo, le dijo a Yip Man que podía atacarlo en cualquier parte del cuerpo y de cualquier manera, y que el anularía esos ataques sin contraatacar de forma alguna y no lo lastimaría. Esto sólo añadió combustible a la furia de Yip Man. De todos modos Yip Man se dispuso a pelear con cuidado y serenidad. Lanzó fuertes ataques al hombre, quien los anuló de manera relajada y fácil, para luego tirarlo al suelo, no sólo una sino varias veces. Cada vez que Yip Man caía al piso, el se levantaba nuevamente y lanzaba un nuevo ataque, sólo para verse derrotado en cada intento. Fue más tarde que descubrió que este hombre era el señor Leung Bik, el hijo del gran maestro Leung Jan de Fatsan, el padre en Kung Fu (Si-Fu) de Chan Wah Shun, el cambiador de dinero que había enseñado a Yip Man. De ese día en adelante, Yip Man siguió a Leung Bik por años, y aprendió todos los secretos del Wing Tzun Kuen. A la edad de veinticuatro, Yip Man regresó a su pueblo nativo en Fatsan, sin encontrar competencia en su arte.
Sin intenciones de enseñar
Durante las próximas décadas, Yip Man fue altamente respetado en el arte del combate por la gente de Fatsan, pero nunca tuvo intenciones de enseñar a nadie sus habilidades. Manteniendo la orden de que la difusión del Wing Tzun era contraria a los deseos de su fundadora, él nunca intentó pasar sus habilidades a nadie, ni siquiera a su propio hijo.
Por esto es que nunca imaginó que eventualmente llegaría a ser un instructor en su arte.
El primer desarrollo del Wing Tzun
En 1949, a través de la ayuda de Lee Man, a Yip Man se le ofreció el cargo de instructor de Kung Fu en la Asociación de trabajadores de restaurantes de Hong Kong. Luego de un gran trabajo de persuasión, aceptó. Después de dos años de desempeño como instructor, Yip Man fundó su propio gimnasio en el distrito de Yaumatei en Kwoloon, y comenzó a aceptar otros estudiantes además de los trabajadores de restaurantes. Con el tiempo, a medida que más y más estudiantes venían a él, tuvo que mudar su gimnasio a un sitio más grande. La fama de Yip Man y el valor práctico del Wing Tzun eran especialmente admirados por miembros de la fuerza policial, y cada vez más y más de ellos asistían a su gimnasio.
Retirado de la enseñanza
Como su último esfuerzo en la promoción del Wing Tzun Kuen antes de abandonar la enseñanza, fundó en 1967 la Asociación Atlética de Wing Tzun de Hong Kong.
En mayo de 1970, cuando las enseñanzas en su gimnasio estuvieron firmemente establecidas, decidió abandonar la enseñanza para disfrutar de una vida tranquila, habiendo primero pasado todos los asuntos de su gimnasio y todas sus enseñanzas a su discípulo favorito, Leung Ting.
|